Familia · Formación · intervención familiar · Puntos de Encuentro

El Punto de Encuentro Familiar: red protectora y de apoyo psicosocial a familias en crisis.

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La primera vez que escuché hablar de un Punto de Encuentro Familiar pensé en un lugar familiar abierto, creado para que los miembros de la familia pudiesen encontrarse y compartir de manera lúdica y positiva, un lugar como un centro comercial o un complejo turístico; luego entendí que realmente es una red protectora y un recurso psicosocial no voluntario que permite a las familias en crisis alcanzar los recursos necesarios para la adaptación de todos sus miembros a una nueva dinámica familiar, tras una ruptura generada por más causas que una ruptura de pareja. Sin olvidar siempre que su eje central es el salvaguardar el bienestar físico y psicológico de los hijos e hijas así como su derecho a relacionar con su padre, madre y demás familia; favoreciendo que padres y madres focalicen de nuevo en el cuidado de los más vulnerables de su familia, gestionando adecuadamente las dificultades generadas de su nueva dinámica familiar.

La familia en crisis se siente vulnerable y temerosa ante esta nueva realidad, dudando no sólo de sus habilidades personales para enfrentarse a la situación, sino también desconfiando, y aún más, de las habilidades del otro. El malestar causado por la separación y quizá también por la mala relación previa a ésta, provoca una deslegitimación de ambos miembros de la pareja. El papel de los profesionales del Punto de Encuentro familiar que trabaja con la familia es fundamental para conseguir su implicación positiva.

Y es que la ruptura familiar genera malestar en todos los miembros de la familia, afectando especialmente a los niños y niñas. Así, es necesario un sobreesfuerzo que permita adaptarse a la nueva realidad de la familia, la misma, generada por la tensión y hostilidad en muchos de los casos de separación de pareja, situaciones de violencia de género, padres o madres con patologías psiquiátricas que dificultan el cuidado adecuado de los niños y niñas, o familias en situación de dependencia a substancias. Llegando en este momento a ser el eje central de la dinámica familiar, el conflicto, acabando el mismo por destruir las relaciones familiares sanas y perjudicando al bienestar psicológico y social de sus miembros. 

Y llegados a esta nueva dinámica relacional, debemos plantearnos cuán es la afectación que esto genera en los niños y niñas, siendo de las más grosas tareas hacer frente a los numerosos y bruscos cambios familiares generados, negociando y tratando de reorganizarse. Permitiendo todo ello, no obstante, que se garantice la continuidad de las relaciones paterno y materno filiales o con familia extensa evitando que los hijos e hijas queden atrapados en las desavenencias de sus personas progenitoras o se conviertan en instrumentos utilizados para alcanzar objetivos individuales.

Por ello, se dispone de estos espacios neutrales y seguros, en abreviado “PEF”, creados para que los niños y niñas en situación difícil de ruptura familiar puedan seguir relacionándose con su familia, llevándose en él las intervenciones necesarias a fin de proteger su desarrollo personal, afectivo y emocional, siempre que no resulte contrario a sus superiores intereses. Trabajando con las familias para fomentar sus habilidades de solución de problemas y comunicación, con el fin de alcanzar una adaptación a su nueva dinámica familiar, pero también adelantarnos y prevenir futuras dificultades.  Focalizándonos siempre en que los niños y niñas sufren (y mucho) cuando la dinámica familiar que conocen, se enturbia, y cuando (normalmente sin quererlo), padres y padres los hacen partícipes de los intereses “adultos”. 

Así, en todo ello podremos profundizar en el Curso “Intervención Psicosocial en Puntos de Encuentro Familiar” disponible en la Plataforma de Formación de nuestra entidad. Con él, se tratará de realizar una aproximación mayormente práctica que contemple desde la definición del Servicio hasta la dinámica de intervención que en él se realiza, permitiendo al alumnado participar del trabajo que se realiza en los Puntos de Encuentro Familiar.

Esta formación será impartida por la psicóloga y educadora social Cristina Allo Mouro, que conta con ampla experiencia en Puntos de Encontro Familiar como técnica de intervención familiar e coordinadora do servizo. 

Más información e inscripciones: https://plataformadeformacion.meninos.org

Familia · intervención familiar · Meniños

Carta de una madre participante en el Programa de Integración Familiar en Lugo

Publicamos esta carta sintiéndonos muy contentas por los buenos resultados del trabajo con esta madre y emocionadas por sus palabras de agradecimiento y cariño

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Apuesto a que no es fácil estar en tu lugar o tener tu trabajo. Lo sé porque puedo ver todos los cambios que he logrado en mi vida con tu ayuda, y no puedo imaginar a cuántas personas más ayudas todos los días. 

Tengo mucho por lo cual agradecer ahora, y tú me enseñaste eso. Me enseñaste que la vida es una experiencia increíble e ilimitada en la que puedes hacer de tu futuro cualquier cosa, solo poniendo de tu parte y confiando en ti.

No nacemos con mala suerte. Tampoco estamos predestinados al fracaso y definitivamente no estamos “incompletos”. Al contrario, tenemos todo lo que necesitamos para florecer, y merecemos que cosas buenas nos pasen. 

Me enseñaste que está bien salir ahí fuera, probar cosas distintas, levantarse y caer, equivocarse y enmendar los errores… Antes me atemorizaba hacer algo mal, pero tú me has ayudado a entender que la vida se trata también de asumir los eventos inesperados, y que hay belleza en vivir los momentos difíciles conscientemente en lugar de huir de ellos.

Ahora sé que no debería sentir vergüenza si en algún momento tengo depresión o ansiedad… Lo extraño sería no sentir nada, estar muerto por dentro. 

Tampoco debo sentirme mal si tomo una decisión que, luego, quiero cambiar. Tengo derecho a ser alguien distinto, a evolucionar, a actualizar mis prioridades… Así que, si mi vida no me gusta, soy libre de construir una nueva.

Supongo que estás sonriendo ahora mismo y pensando en lo lejos que hemos llegado. Parece que fue ayer cuando nos conocimos, recuerdo que no sabía bien qué decir o cómo actuar, me preocupaba tanto que me juzgaras… Pero no lo hiciste y fue entonces cuando entendí que había tomado la decisión correcta al buscar ayuda. 

Estoy feliz de que la vida nos reuniera y que seas tú quien me esté ayudando a creer más en mí. Incluso cuando las personas más importantes a mi alrededor parecían no entenderme, tú fuiste quien apostó por mí y por mi capacidad para salir adelante. 

Quiero decirte que muchas veces pensé en renunciar, y si no lo hice fue porque sabía que confiabas en mí, que estabas conmigo en cada paso del camino. Toda esta experiencia contigo me ha hecho más fuerte, ha sido como volver a la escuela y aprender el arte de sentir gratitud y paz siendo quien soy. 

Si hay algo que he aprendido y que ha cambiado mi vida por completo es que todo lo que nos pasa vale la pena. Todo puede dejar un aprendizaje único para ser más feliz, tener una mejor salud o más riqueza, lo único que necesitas es estar abierto a la experiencia y aprender a ver el lado bueno de las cosas. 

“La vida es buena y debes vivirla al máximo”. Así podría resumir lo que he aprendido contigo. 

Aunque no sé lo que pueda pasar mañana, hoy me siento más capaz que nunca para vencer los obstáculos. Eso es gracias a que me has enseñado mecanismos y herramientas para gobernar mi mente, y que no sea ella la que me gobierne a mí.

Todo el conocimiento y apoyo que me has brindado ha hecho que ahora pueda ver mis defectos como oportunidades, y mis errores como circunstancias que no definen quién soy. Recuerdo que, cuando sentí que había fracasado, me mostraste que el fracaso es solo una ilusión y que nadie puede hacerme sentir mal –ni siquiera yo– si no lo permito. 

Por todo esto y mucho más, quiero que sepas cuánto cambiaste mi vida. Una eternidad de agradecimientos nunca sería suficiente, pero confío en que bastará con un simple: “Gracias por empoderarme, por inspirarme y por guiarme hacia la mejor versión de mí”.

Actualidad · Adopción · Familia

Familia hai máis dunha

Imaxe: Familia do Programa de Adopcións Especiais. (AY Vídeo)

Non me gusta cando a xente ten a necesidade de poñer un adxectivo á palabra familia. Non vexo motivo para apelidar á familia con “monomarental”, “nuclear”, “adoptiva”. 

Non me gusta que se fagan diferenzas baseadas na suposta normatividade.

Familia é familia. Tan sinxelo coma iso. 

Quen é a familia de cadaquén, non debe pautalo ningunha norma. Dítao nada máis (e nada menos) que o sentir de cada persoa.

As que somos afortunadas sentimos que temos varias familias.

Porque “familia non hai más que unha» e un refrán ben arraigado na nosa terra que temos que arrincar como mala herba.

Porque a familia non ten que ser de sangue (outra expresión para desbotar). As familias non teñen porque vivir xuntas. Non teñen nin que compartir pasado, porque pode que non se coñezan de toda a vida.

Temos a familia na que aterramos, e na que permanecemos cando temos a sorte de que unha rede nos dea a benvida e nos axude a medrar.

Temos a familia de vida. Familia elixida, que lle chaman. Xeografía humana de coidados, agarimos, discusións, risas e calor. 

Calor de lar. De volver a casa. E que ese fogar sexan as persoas que viven entre esas paredes.

Familias buscadas. Porque o ser humano precisa do ser humano. Por iso procuramos vínculos, moitas veces sen reparar na propia busca.

E aínda que todas as familias son buscadas, algunhas sono máis que outras.

Tedes que permitirme chegado este punto, que faga un aparte con esas familias especialmente buscadas. Persoas adultas que nun momento das súas vidas, e tras un proceso de reflexión, deciden ofrecerse para unha das cousas máis necesarias, valentes, bonitas, duras e gratificantes que pode facer un ser humano: darlle a un neno ou a unha nena un fogar. Garantir o dereito que ten ese neno ou esa nena a ter unha familia.

Familias que agardan impacientes que chegue ese novo membro ao seu fogar.

Familias que se esforzan ata o seu máximo para entender a ese neno ou esa nena. Para comprender como a súa historia de vida poder ter secuelas. Para situarse ante os retos da integración dende a empatía e o entendemento. E a partir de aí, darlle os mellores coidados e todo o seu cariño.

Familias que pasan momentos tremendamente duros. Xa sexa polo longo proceso ou polas dificultades que teñen que afrontar.

Familias fortes, xenerosas e  tremendamente valentes.

Porque cada familia que se forma é un neno ou unha nena máis que consegue ter un fogar onde sentirse protexido, ben coidado,  querido e a salvo.

Penso que hai moi poucas cousas na vida que poida facer unha persoa, que sexa máis importante que formar unha familia a través da adopción.

Hoxe celebramos o Día Internacional das Familias.

E desde este recuncho, vaia unha felicitación especial a todas as familias na súa inmensa diversidade.

Ás familias que, polo meu traballo, teño o privilexio de acompañar dende o mesmo momento no que se coñecen.

Ás que se organizan da forma que sexa necesaria, e loitan polo mellor dos seus.

Ás que viron nacer ao seu fillo.

Ás que fixeron unha viaxe que parecía interminable para coñecer á súa filla.

Ás que se formaron de xeito espontáneo, compartindo a vida, tecendo redes de apoio mutuo.

A todas elas.

Pode que o meu concepto de familia sexa demasiado xeneroso. Acóllome a cuarta definición da Real Academia Galega, a figurada, a que describe a familia como “Grupo de persoas ou cousas que teñen características comúns”. Se unha persoa te fai sentir cómoda, querida, coidada. Se esa persoa forma parte da túa zona de confort, e sempre está aí cando nin ti mesma sabes que necesitabas que aí estivese,  esa persoa é familia.

Ninguén ten o dereito a matizar que tipo de familia e a túa ou a dicirche que a túa non é unha familia real. Non caben opinións ao respecto porque as persoas que eliximos na nosa viaxe vital, as que nos queren, nos aturan e están aí pase o que pase son a nosa familia.

Mesmo sen compartir xenes, nin historia, nin antepasados. Nin raza, nin crenzas, nin costumes. Todo iso é continxente. O amor e a permanencia son necesarios.

Hai moitos tipos de familia. E hoxe é o día de todas elas. 

Parabéns.

Olalla Castiñeiras
Coordinadora do Programa de Adopcións Especiais