“La gente que desconoce el acogimiento suele reaccionar con cautela, diciéndote que vas a complicar la vida… Pero siempre debemos recordar que las personas no son propiedad de nadie, y los chavales mucho menos”

Jon Merino y Elena Rodríguez entraron en contacto con Meniños hace unos tres años, cuando tomaron la decisión de acoger a un menor. En los medios de comunicación tradicionales, tal vez esta frase incluiría un adjetivo: “la difícil decisión de acoger a un menor”… Porque lo habitual es que nos encontremos con muy poca información sobre el acogimiento y, de entre la poca información que existe, una gran parte es totalmente negativa, lo que suele extender la idea de que los procesos de acogida son muy complicados para las familias que deciden embarcarse en ellos. Pero casi nadie habla de los niñas y las niñas…

Por eso pensamos en conversar con Elena y Jon sobre su experiencia como familia acogedora y sobre el acogimiento como lo que realmente es, un importante acto de solidaridad y apoyo a la infancia y una manera de vivir en coherencia con los valores de compromiso con los niños y las niñas en situación de dificultad social.

 “De todo lo que hemos hecho en nuestra vida, esto es lo mejor, lo cual no quiere decir que no sea duro”, señala Jon en un momento de la conversación, “pero ves que estás haciendo algo muy grande”, concluye.

http://youtu.be/IC-OSRvv8Bs

¿Cuándo tomasteis la decisión de acoger?

Jon: Queríamos tener hijos y lo intentamos durante un tiempo, pero la cosa no prosperaba. Entonces barajamos la posibilidad de comenzar un proceso de fertilidad y, a posteriori, también pensamos en realizar una adopción internacional… Pero ambos procesos eran largos y costosos… Estábamos en estos momentos de toma de decisiones, cuando pensamos en los chavales que hay en Madrid necesitando una familia. ¿Por qué vamos a gastar tiempo y dinero en tener hijos biológicos o en adopciones internacionales, cuando hay tantos niños a nuestro alrededor que necesitan apoyo?, nos preguntamos. Realmente no nos importaba no tener un bebé; ambos habíamos trabajado en voluntariado y como monitores con adolescentes, y nos encajaba más acoger a un chaval. Lo tuvimos bastante claro muy rápidamente.

Elena: Entonces fuimos a algunas charlas sobre la adopción y, de pronto, creo que por la prensa, nos enteramos de que existía la alternativa del acogimiento. Comenzamos a investigar en qué consistía y cuáles eran las diferencias con la adopción… Nos parecía que era una opción que encajaba bastante con nuestra forma de ser, con nuestra manera de entender la familia.

¿Cómo entrasteis en contacto con Meniños? ¿Cuál es vuestra relación con la Fundación?

Elena: Primero acudimos a la Comunidad de Madrid, para enterarnos de lo que es el acogimiento, y como estábamos muy interesados, hicimos un ofrecimiento abierto en cuanto a la edad: estábamos dispuestos a acoger a niños/as a partir de 5 años, y tampoco nos importaba acoger a varios hermanos o hermanas.

Jon: Ahí entró Meniños, cuyo equipo técnico fue el encargado de gestionar el proceso. Cursamos la solicitud de ofrecimiento, y, en cuestión de meses, nos dijeron que había una posibilidad. Tuvimos muchísimo contacto, en todo momento, con las personas coordinadoras del proceso y, hace ya tres años, llegó él. Primero venía a pasar días sueltos y luego fines de semana. El primer fin de semana entero en el que se quedó a dormir fue el de Halloween. Después pasó con nosotros las Navidades, las vacaciones de verano… Y en enero del año siguiente se quedó definitivamente.

Elena: Nuestra sensación en cuanto al apoyo de Meniños no puede ser mejor. Cuando entras en un proceso de acogimiento, necesitas ayuda. Eres nuevo en esto: tienes muchas dudas que resolver y se dan situaciones que no sabes cómo manejar.

Jon: Él estuvo en una residencia católica de los 6 a los 12 años, tenía apoyo médico y también el apoyo de Meniños para resolver los conflictos… Son muchas opiniones sobre su situación, pero la que nos parecía más profesional, más conocedora del proceso de acogimiento, fue la de Meniños. Sabemos que las personas que gestionaban las residencias tenían muy buena voluntad, pero estaban acostumbradas a manejar los conflictos de manera emocional.

Sois unos muy buenos embajadores del acogimiento. ¿Cómo comunicáis vuestra experiencia?

Jon: Acudimos anualmente a un encuentro con otras familias acogedoras en el que contamos nuestra experiencia, y en los que hemos conocido y nos hemos hecho amigos de familias que tienen también niñas de edades similares. La verdad es que hemos hecho proselitismo y extendido un poco “el virus”: Unos amigos nuestros han acogido también a dos niñas porque les contamos nuestra historia. A ellos les pasaba algo parecido a lo que nos pasó a nosotros: estaban investigando qué tipo de familia querían ser y les hablamos de nuestra situación, y de la seguridad que nos da el soporte que tenemos.

Al principio, hablábamos sobre la opinión generalizada que existe sobre el acogimiento: Cuando no se desconoce, solo se conoce la parte negativa o se confunde con la adopción… ¿A qué creéis que es debido?

Jon: Cuando hablas de acogimiento siempre se repite esta situación: la gente que lo desconoce reacciona con cautela. Te dicen que te vas a complicar la vida, te preguntan si no tienes miedo a que los niños acogidos puedan volver con su familia biológica… Pero nosotros tenemos claro que las personas no son propiedad de nadie, y los chavales mucho menos. Hay personas a su alrededor que los pueden apoyar en momentos difíciles… Y sí, es cierto que la parte emocional es dura, y hay que asumirla desde el principio.

En nuestro caso, como no existe posibilidad de retorno con la familia biológica, hemos comenzado el proceso de adopción. Además, su hermana se va a venir a vivir con nosotros también, el año que viene. Cumple 18 años, y viene por decisión propia, como adulta. En este sentido, me gustaría destacar que nos hemos quedado sorprendidos al conocer la situación a la que se enfrentan muchos adolescentes que viven en centros de protección al cumplir la mayoría de edad. Muchas veces se encuentran completamente desprotegidos, sin casi ninguna opción a nivel institucional para continuar desarrollando su vida en normalidad.

¿Qué se podría hacer, en vuestra opinión, para mejorar la divulgación del acogimiento?

Jon: Habría muchísimo que hacer. Las Instituciones deberían moverse un poquito. Existe material informativo, folletos, etc… Pero no se realizan campañas de información extensas, por lo que el concepto no llega al público. Quizás también podrían colaborar las familias acogedoras, a través de sus asociaciones, explicando en qué consiste el acogimiento, pero todo esto de manera masiva y coordinada. Es verdad que habitualmente solo vemos las partes negativas… los conflictos familiares, las familias de acogida que no quieren que el menor regrese con su familia biológica… casos por el estilo que no ayudan en absoluto a visibilizar las partes positivas del proceso de acogimiento. La cantidad de acogimientos que salen bien no aparecen en ningún sitio. Habría que intentar que llegasen a la opinión pública.

Elena: En primer lugar, es muy necesario explicar lo que es el acogimiento. La gente se mete en procesos de adopción en países como China, por ejemplo, que pueden durar casi diez años, muchas veces porque no conoce alternativas para poder barajarlas. Hay muchísimos niños en residencias necesitando una familia de acogida en la que poder crecer protegidos.

¿Qué podríais contar de vuestra experiencia como familia acogedora?

Jon: Es una experiencia muy enriquecedora. De todo lo que hemos hecho en nuestra vida, esto es lo mejor. Lo cual no quiere decir que no sea duro, porque te enfrentas a problemas del pasado, a tu propia inexperiencia, a una adolescencia galopante… Pero ves que estás haciendo algo muy grande. Algo de lo que nunca nos hemos arrepentido.

Elena: Yo también querría animar a la gente a que piense, a que se plantee que hay muchos niños mayores deseando vivir en una familia y que van a poner todo de su parte para que funcione bien. Nuestra sensación es que hemos puesto nuestro granito de arena para que él tenga una alternativa, para que sea una persona más de nuestra sociedad, madura, con su propia personalidad, aportando por sí mismo. Nosotros defendemos el acogimiento de adolescentes, esperando a que alguien se atreva, se anime,a proporcionarles el apoyo que necesitan. Nunca diría que va a ser fácil. Es duro. Pero merece la pena. 

Si quieres saber más sobre el acogimiento, y los programas que Meniños gestiona en la Comunidad de Madrid (Acogimientos temporales y Acogimientos Especiales), aquí te dejamos un reportaje elaborado por el equipo del programa 30 Minutos de Telemadrid. A partir del minuto 8:50 podrás encontrar a Jon y a Elena contando su experiencia.

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