La clave en el acogimiento es la actitud de la familia

Completando la categoría de “Experiencias”, hoy traemos otro punto de vista. Además, nos gustaría hacer una reflexión sobre el acogimiento familiar desde la perspectiva del tutor, un factor objetivo que destaca como elemento clave del acogimiento: la actitud de la familia. Actitud positiva y reflexiva son valores positivos para los niños y niñas en acogimiento familiar.

Roberto, 10 años de edad. En acogimiento familiar desde hace 4 años.

Hace unos días mantuve una reunión con los acogedores de Roberto, para valorar cómo se siente el niño tras el reencuentro, en una visita en Meniños, con su padre biológico, a quien no había visto desde los tres años de edad, y quien no apenas tenía  recuerdos o guardaba una imagen física.

La familia acogedora, desde la serenidad, la empatía y la comprensión de lo que en estos momentos para Roberto, entendiendo asimismo lo importante que es para el niño encontrarse con su padre biológico, para así componer la historia de vida y sus orígenes, así como para la construcción positiva de su autoimagen e identidad, sobre todo teniendo en cuenta el conflicto que actualmente vive el menor acerca de su color de piel, me transmitió lo siguiente:

“Mira, sé que esto no va a ser fácil, pues el niño está nervioso, se despierta por las noches inquieto, ha vuelto a tener episodios de enuresis, nos pregunta a P.(acogedor) y a mí si se va a quedar con nosotros a vivir… Sabemos que el niño necesita nuestra incondicionalidad, pero también su tiempo, espacio y dispone de permiso para expresar sus emociones, ir entendiendo poco a poco. Por otro lado lo vemos contento, con ganas de hablar y de comunicarse más con nosotros… por eso sé que este encuentro con su padre biológico será positivo para él.  En estos cuatro años de acogimiento hemos ido afrontando y resolviendo cada situación nueva o dificultad como se presenta, con calma, sin dramatismo, con mucho afecto y sentido del humor”.

Ante esta respuesta, como tutor, no tengo más que agregar, pues ella misma había encontrado la clave para ayudar al menor y acompañarle en su desarrollo emocional y afectivo, como sus tutores de resiliencia [1]. 

LOS ACOGEDORES COMO TUTORES DE RESILIENCIA [2]

Los adultos podemos ayudar a los niños y/o las niñas a trabajar su resiliencia. A través del establecimiento de fuertes vínculos afectivos, la toma de conciencia del daño, y el apoyo social para sentirse orgulloso de haber resistido y ser un sobreviviente.

Las dificultades perturbadoras pueden ser fuentes de crecimiento, siempre y cuando el niño, la niña o adolescente encuentren en un sus figuras de referencia el apoyo necesario para enfrentarlas y darles un sentido. Esto se nutre de un sentimiento de pertenencia a una familia.

La resiliencia es, por tanto, una de las habilidades básicas fundamentales deseables y esperables en las familias acogedoras. No obstante, el desarrollo de esta capacidad es posible tanto para los adultos como para los niños y las niñas, y de su establecimiento en los más pequeños va a depender de la existencia de una parentalidad sana, competente y que sirva de modelo adecuado.

Las figuras de referencia primarias resilientes tienen la capacidad de establecer un vínculo afectivo (apego) a partir de procurar los necesarios cuidados tanto físicos (comida, higiene, etc.) como afectivos (amor incondicional, tiempos comunes, proximidad afectiva, etc.). No obstante, deben ser capaces, paralelamente a estos cuidados básicos, de compartir con los niños y/o las niñas, la idea de que el crecimiento y el desarrollo de todos los seres humanos y el de ellos en particular, pasa por una serie de desafíos que forman parte de la vida y que algunos de ellos les provocarán dolor y frustración, pero que si confían en sus propios recursos y el apoyo de los suyos, podrán salir adelante.

Las personas de referencia, en definitiva, saben identificar y analizar las situaciones problemáticas que afectan a la familia y tomar las decisiones oportunas con solicitud de ayuda si lo consideran necesario. Esto no lo hacen tanto desde el desánimo sino de la voluntad e iniciativa de cambiar las cosas por el bien de toda la familia.


[1] Resiliencia: Capacidad  para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas.

[2] Extraído del documento elaborado por el equipo técnico del Programa de Acogimiento en Familia Seleccionada de Meniños, para el Curso de Formación Inicial dirigido a familias en proceso de valoración.

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